Aquí me pongo a cantar

Espacio Cerámica es nuestro taller de cerámica artesanal. Recientemente nos instalamos en Gaiman, Chubut, para continuar nuestro proyecto de alfarería en gres y porcelana iniciado hace un tiempo. El valle es un lugar que nos provee tanto de arcillas y caolines del dique Florentino Ameghino como de leña, principal combustible de nuestras quemas.

Nuestra cerámica es reflejo de nosotros mismos, estamos en la búsqueda de nuestros gestos más auténticos. Nos alegra y alimenta estar en esta tierra de Tehuelches y Galeses con una conexión más intensa con la naturaleza. El río Chubut y la cercanía al mar Atlántico sur son nuestros referentes de tiempo e inmensidad. Nos recuerdan nuestro deseo de que el agua no deje de correr ni el fuego de ser.

Los invitamos a visitarnos (cita previa) Fernando López y Victoria Drisaldi.

Base del Anagama

   La construcción de un horno de estas características implica bastante trabajo físico y sobre todo mucha reflexión porque volver atrás y corregir significa algo más que hacer clic en el botón deshacer. Acá siempre es hacer (en el sentido más transpirado y agotador) aún cuando estamos desandando. El convencimiento, por supuesto, de hacer lo que hacemos nace de la curiosidad y de dar pasos ¿Hacia donde? Después se verá. Lo que nos resulta verdaderamente interesante es construir nuestra herramienta de trabajo y redescubrir que el hacer es algo accesible.

   Mientras construimos el anagama, miramos al costado y nos vemos reflejados en la chapa de nuestro horno eléctrico. La reafirmación de hacer un horno sólido es unánime (los dos pensamos igual). Queremos ser actores de nuestros problemas, porque sabemos que trabajando a leña no dependeremos más de las empresas de servicio eléctrico, tendremos otros problemas, pero eso se verá luego. Como leí hace poco: lo esencial es no perder, pero nunca se gana. La pucha!
   Esta primera etapa es la base del horno. Lo importante, entre otras cosas, es el eje del horno, como diría Anyi mi amiga animadora, la línea de acción, que sintetiza la intención de movimiento de la figura; esta línea forma un ángulo con la tierra de aproximadamente 30 grados , según Bernardo (Bernard Leach, el manual del alfarero). Trazamos el ángulo, tiramos sogas y delimitamos el alto, ancho y lo profundo. Luego: a poner ladrillos rojos y pensar y repensar, porque acá no estamos siguiendo ningún protocolo, vimos hornos vía Internet, tenemos la ayuda del libro de Leach, el de Rhodes (hornos para ceramistas) y muchas charlas con Im (ceramista coreano). Esto es sólo la base, recordemos que luego vendrán los ladrillos refractarios y sobre eso la cubierta exterior.

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